OCHO MESES SIN VER TELEVISIÓN

En la película Los Intocables, de Brian de Palma, el gángster Al Capone le desea buen apetito a un compañero de mesa  largándole un batazo por el cráneo. Ello resume el tratamiento de los gerentes de medios hacia sus audiencias. Para  que éstas consuman un producto, las aplastan  con un exceso de cuñas  hasta que lo aborrecen.

Olvidan un  detalle: hace medio siglo se inventó el cambiacanales. Es inútil abanicar  sobredosis de publicidad  a una audiencia que huyendo de ella cambió de canal. Quien trata de partirle el cráneo al público, se lo rompe él mismo.

El cambiacanales enfrentó al gerente  con la disyuntiva de hacer soportable la publicidad en su canal, o insoportable en todos. Ya ustedes saben cual eligió. En consecuencia, el público abandonó la televisión de señal abierta. Desdichado el gerente que batea su propio nido.

¿Para dónde huyó la audiencia? Yo tiré la toalla, y estuve catorce años sin ver la pantalla chica. Otros buscaron asilo en la TV por suscripción porque  ofreció  transmitir en  sus canales Premium programas sin interrupciones.

Gracias a esta promesa,  la TV por suscripción registrada cubría para 2008 el 26% de los hogares,  tres millones de familias, quizá 15 millones de venezolanos. Cavetesu calcula que un 40% más de hogares recibe dicho servicio de operadoras piratas.  La estampida hacia la TV por suscripción fue mayoritaria.

Caí también en el engaño bajo la idea de que quien  paga por lo que ve tiene derecho a que cumplan con la ley y no lo estafen. Pero entre gángsters no hay audiencia, sino víctima, y no hay producto sino cachiporra. El gerente de medios que acabó con la TV de señal abierta ya le apuntaba el bate a la de suscripción.

Ello explica, como saben todos los venezolanos salvo Conatel, que la TV por suscripción, pese a estar obligada a cumplir con la Ley Resorte, aseste cada minuto de difusión  un estacazo al cráneo de quien la paga. En todas y cada una de sus emisiones se aumenta ilegalmente el volumen en los comerciales.

En todas sus transmisiones de películas se duplica el límite legal de 15 minutos de publicidad por hora. Sus  infomerciales acuñan cuatro horas seguidas,   atropellando el límite legal de diez por ciento del total de la programación diaria.

Más sanguinarios son sus toletazos contra el  artículo 8, que prohíbe la publicidad por inserción,  la cual asesina la imagen con superposiciones, letreros e interferencias extrañas. En los canales Premium, que ofrecen películas sin interrupciones, todas son estropeadas por inserciones ajenas a la imagen original. En los video clips concurren a veces hasta cuatro inserciones simultáneas para destruirlos. En algunos espacios se inserta un estúpido logo publicitario que dura todo el programa. A veces todo el día.

Esto no ocurre en ninguna otra región del mundo. La culpa no la tiene el gangster, sino la Conatel que le da el garrote.  ¿Será que al fin el mafioso tiene amarrada a su audiencia para destrozarle el cráneo  a batazos?

Un informe de la Kaiser Family Foundation de Estados Unidos de marzo de 2010 informa para dónde están huyendo las víctimas. Entre 2004 y 2009, los jóvenes disminuyeron su tiempo ante la televisión en 25 minutos,  para desplazarse hacia medios como las descargas de Internet, chateos, teléfonomóviles, ipods, videojuegos interactivos, páginas de videos en red como You Tube y redes sociales.  El libro La Televisión en España: Informe 2009, destaca que hay una franja de público con un alto riesgo de “fuga” constituida por  los jóvenes y  personas con  alto nivel educativo que están dejando de ver la televisión. El video y la radio a la carta, sistemas interactivos y móviles, discotecas, bibliotecas y periódicos digitales reemplazan al estacazo en la cabeza.

Y la estatal Corporación Radio Televisión Española lidera este año todos los índices de audiencia desde que suprimió la propaganda. Una advertencia para nuestras emisoras de servicio público, que copian todos los defectos de las privadas, a pesar de que no tienen necesidad de saturarnos con publicidad pues las pagamos con nuestros impuestos.

El gerente matapúblicos, después de todo, espanta sus audiencias con el pretexto de que la televisión es un negociado y de que el billete que da la publicidad justifica cualquier delito.

El peor de todos los cometidos por el gerente matapúblicos es el de, después de haber aniquilado a la televisión de señal abierta y a la de suscripción, haberse mudado a la televisión de servicio público para imponer en ella la ley del maltrato a la audiencia.

Conozco a la mayoría de los directivos de los medios de servicio público, y las considero personas inteligentes, honestas y estimables. Por algunas profeso admiración y afecto ¿Cómo, entonces, han dejado colarse  en sus instituciones al gerente matapúblicos, con su bate quebrado de tanto destruir medios y todas y cada una de sus disfunciones ideológicas, hormonales y eréctiles intactas desde mediados del siglo pasado?

¿De qué otra manera se explica que Roman Chalbaud y Rodolfo Santana se hayan esmerado en producir Amores de Barrio Adentro sólo para que el gangster del bate la aniquilara cambiándola sistemáticamente de calendario y de horario y transmitiéndola sólo como soporte para insertarle cintillos anunciando eventos anodinos y consignas prescindibles?

¿Qué propósito, aparte del de ahuyentar a la audiencia, tiene la práctica de que todos los programas interesantes de la televisión pública sean sistemáticamente interrumpidos por intromisiones que a su vez son cortadas por nuevas digresiones que también son interferidas hasta que el enloquecido televidente cambia de canal?

¿Qué mensaje predica el que una obra maestra como Memorias del Subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, sea sólo difundida para asesinarla con un revoltillo de interrupciones, cintillos e inserciones que enseñan al público que el arte sólo sirve para ser destruido?

¿A cuenta de qué Avila TV, el más logrado ejemplo de emisora juvenil contestataria, permite que el chocho gangster del bate quebrado interfiera sus programas superponiéndole logos, inserciones, cintillos, emoticones y figuritas hasta impedir que el público pueda enterarse de lo que se trata?

Lo único más peligroso que un mono con una navaja es un imbécil con un generador de caracteres.  

A quienes todavía no entienden el efecto que tiene en un programa la inserción de un contenido ajeno, les recuerdo que Hugo Chávez Frías fue derrocado por los canales privados que interfirieron  la televisión pública e insertaron sus propias imágenes para impedir al Presidente electo transmitir su mensaje.

La inserción de una imagen para perturbar un contexto original distinto no sólo es  violación de la Ley Resorte: es lección de vandalismo, de irrespeto a la creación artística, de confesión de fracaso del comunicador que no sabe hacer su mensaje atractivo y se desquita destruyendo el de los demás. En otras palabras, es la frenética prédica del capitalismo salvaje, que parasita y destruye el esfuerzo ajeno en aras de la ruina colectiva.

Precisaba Mc Luhan que el medio es el mensaje. La cuña es la ideología del capitalismo. No se puede difundir un mensaje socialista con los procedimientos del empresariado predador. La imagen insertada y el programa se destruyen mutuamente.

La televisión pública, comunitaria y alternativa debe ser  ejemplo de respeto a la ley y a la cultura, de amistad con el público, de educación y sobre todo de audiencia mayoritaria. Entretener y educar con programas en lugar de imbecilizar con cuñas  llevó a  Corporación Radio Televisión Española a liderizar las audiencias. Ese camino está abierto para todos. Basta echar a la basura un bate quebrado y a quien lo esgrime.

Pues si la revolución pierde sus audiencias, pudiera perder sus votantes. En ello trabajan matavotos y matapúblicos.

Al hablar de medios, la verdad debe ir por delante. El 14 de junio, mientras esperaba por la operación de un amigo, vi  en la clínica el partido de Italia contra Paraguay por el canal de los Cisneros, y no lo interfirieron con una sola inserción. Hubo propaganda en el intermedio, pero no destruyeron el programa que transmitían. Quizá eso explique algunos misterios del rating.

Desde noviembre de 2009 había dejado de ver televisión.  Ayer  la encendí  para probar si valía la pena retomarla. En la pantalla se sobreponía al programa un lejano reflejo del Ávila. Apagué el aparato para ver el paisaje.

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Una respuesta a OCHO MESES SIN VER TELEVISIÓN

  1. Mildred dijo:

    Excelente artículo. La tv debería replantearse sus contenidos.
    Felicidades por este nuevo blog.

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